“Lo que más disfruto es realizar las diferentes actividades al aire libre, ya sea natación en aguas abiertas, ciclismo o pedestrismo” – Eduardo Pelichero disfruta de un presente fructífero en las pruebas combinadas
En la edición número veintiuno de Despertando el Deporte te presentamos a Eduardo Pelichero, atleta de pruebas combinadas que, a sus 25 años, cuenta con un amplio recorrido en competencias locales, provinciales y nacionales, consolidándose dentro de una disciplina tan exigente como apasionante.
Su llegada al deporte individual no fue casual, sino producto de una búsqueda personal. Tras varios años en el básquet, sintió la necesidad de cambiar el rumbo. Explica que decidió dejar el deporte colectivo “por una cuestión de que quería probar algo nuevo, un deporte en el que tenga que medirme a mí mismo y no depender tanto de otros compañeros”. Ese punto de inflexión llegó en 2017, cuando terminaba su etapa formativa y también la secundaria, en un contexto donde los horarios y las oportunidades ya no se alineaban. “Decidí dejar el básquet y probar algo distinto, que al principio no estaba del todo seguro, pero después, una vez que me fui metiendo en el triatlón, me gustó”.
Desde entonces, encontró en esta disciplina una conexión especial con el esfuerzo y la naturaleza: “Lo que más disfruto es realizar las diferentes actividades al aire libre, ya sea natación en aguas abiertas, ciclismo o pedestrismo”, señala, destacando también esa sensación única que le deja cada competencia: “Cuando uno termina la carrera o un entrenamiento se siente feliz, contento por practicar el deporte”. Sin embargo, también reconoce el lado más exigente: “Lo más desafiante es mantener la rutina de entrenamiento y conocerse a uno mismo, entender lo que pide el cuerpo para poder llegar en óptimas condiciones”.

En cuanto a su preparación, Pelichero lleva adelante una planificación constante y equilibrada entre las tres disciplinas: “Hace un tiempo que prioricé hacer siempre una disciplina todos los días, y cuando puedo hago doble turno”, explica. El enfoque no está solo en la cantidad, sino también en la calidad: busca entrenar con buena técnica y concentración para que cada sesión realmente aporte a su crecimiento. Al mismo tiempo, reconoce que sostener esa progresión en el tiempo también implica un desafío mental.
A esto se suma la necesidad de compatibilizar el deporte con los estudios, algo que define como complejo: “Tengo mucha ayuda de mi familia, que entiende lo que hago y me acompaña”, destaca. En su caso, la clave está en la organización y en saber adaptarse a los momentos del año: “Hay etapas donde tengo que enfocarme más en la facultad y otras donde puedo priorizar el entrenamiento”.
Su motivación está ligada tanto al presente como al futuro. Por un lado, valora que el triatlón sea una disciplina que puede practicarse durante muchos años. Por otro, tiene claro que el estudio será fundamental para sostener su carrera deportiva: “Lo que me motiva es poder trabajar el día de mañana y tener el dinero suficiente para viajar a las carreras”, explica, proyectando también objetivos más ambiciosos: “Me gustaría correr una carrera de media distancia y clasificar a un mundial”.
El 2025 dejó aprendizajes importantes en su recorrido. Más allá de los resultados, destaca la importancia de los detalles previos a cada competencia: “Es clave cuidar todo lo que uno hace en la preparación y en la descarga para llegar bien al día de la carrera”. Además, remarca el valor de la fortaleza mental: “Cuando se presenta algún inconveniente, es importante mantenerse concentrado, tranquilo y con pensamientos positivos dentro de la carrera”.

De cara al 2026, sus expectativas están centradas en lograr mayor regularidad y consistencia en las competencias, además de seguir mejorando en cada disciplina. Entre sus grandes objetivos aparece una carrera muy especial: “El gran objetivo es el Hombre de Piedra en Tandil. Es una carrera que hace mucho tiempo quiero hacer. El año pasado viajé y se suspendió por el clima, así que espero llegar en mi mejor momento este año”.
A mediano y largo plazo, su meta sigue siendo clara: continuar evolucionando, preparar una prueba de mayor exigencia y, si los resultados acompañan, dar el salto internacional: “Clasificar a un mundial y poder correrlo sería un objetivo muy importante para mí”, asegura.
Dentro del triatlón, encuentra inspiración en grandes referentes nacionales, como Luciano Taccone, a quien considera “el mejor triatleta de Argentina hoy” y un modelo a seguir en su camino deportivo.
Con disciplina, compromiso y una fuerte motivación interna, Eduardo Pelichero continúa construyendo su historia en el mundo del triatlón, afrontando cada desafío como una oportunidad para superarse.
Fuente: Despertar Entrerriano






