Los concordienses opinaron: ¿qué dice la impuntualidad sobre una persona?
Desde Despertar Entrerriano salimos al centro de la ciudad con una nueva edición de “La Gente Opina” para poner en debate un hábito cotidiano que genera opiniones encontradas: la impuntualidad. Qué opinan los vecinos sobre llegar tarde y qué tanto influye esto en cómo vemos a una persona.
Entre la responsabilidad y lo que “cuesta” en el día a día
En el centro de Concordia, los vecinos compartieron sus experiencias y opiniones sobre la impuntualidad, un tema que parece simple pero que atraviesa la vida diaria.
Leandro fue uno de los primeros en responder y, aunque dudó al principio, terminó reconociendo que “cuesta” ser puntual, pero que es algo importante. “Hay que ser responsable”, afirmó. También consideró que llegar a horario “habla de cómo es una persona”, En su caso, explicó que los tiempos dependen del lugar y la situación, ya que no es lo mismo una salida informal que un compromiso más serio.
Mariana fue clara desde el inicio: “No me gusta la impuntualidad”. Contó que intenta llegar siempre unos 10 minutos antes cuando alguien la está esperando y marcó una diferencia clave: “Si estas en una cola o algo así, puede pasar… pero si hay alguien esperándote, no me parece”, explicó.
Además, remarcó la importancia de avisar en caso de demora: “Para que el otro sepa”. Entre risas, también confesó que la impuntualidad ajena le genera ansiedad. “Soy re ansiosa, entonces si no llegan es como… ¿qué pasó?”, comentó. Sobre si esto define a una persona, fue equilibrada: “Puede ser algo ocasional, pero si es siempre, sí habla de los hábitos”.
Sinceridad total: “No soy puntual”
Nadia aportó una de las respuestas más espontáneas de la jornada. “No, no soy puntual”, dijo sin vueltas. Aunque aclaró que intenta llegar “más o menos” a horario, no cree que eso defina completamente a alguien. “No sé qué decirte, ando narnia”, comentó entre risas, antes de irse apurada por trabajo. Su testimonio reflejó una realidad común: el ritmo del día a día muchas veces juega en contra de la puntualidad.
Grecia fue una de las entrevistadas que más desarrolló su postura. Para ella, la puntualidad no es solo una costumbre, sino un valor. “Es un compromiso, una característica de la persona que la describe en todos los ámbitos de la vida”, expresó. Según su mirada, llegar a tiempo no solo habla de responsabilidad, sino también de respeto hacia los demás y de la forma en que cada uno se maneja en lo cotidiano.
Carlos también se definió como una persona puntual y explicó su forma de ver las cosas: “Hay que pensar siempre en el otro, no hacerlo esperar”, señaló. Para él, la puntualidad tiene que ver con la consideración hacia los demás, aunque también remarcó que debe existir reciprocidad. “Si uno es puntual, también espera lo mismo del otro. Tiene que haber un ida y vuelta”, explicó.

Entre hábitos, ansiedad y rutinas
A lo largo de la recorrida aparecieron distintos matices: quienes se esfuerzan por llegar antes, quienes reconocen que les cuesta, quienes lo toman con más flexibilidad y quienes lo consideran un valor clave. También surgieron situaciones cotidianas: demoras por trámites, tiempos que no alcanzan, compromisos que se superponen y la ansiedad de esperar a alguien que no llega.
Entre risas, respuestas sinceras y distintas experiencias, la recorrida dejó en claro que la impuntualidad sigue siendo un tema que genera debate. Para algunos es una señal de falta de respeto y irresponsabilidad. Para otros, depende del contexto o de la frecuencia con la que ocurre la demora. Lo cierto es que, en mayor o menor medida, todos coincidieron en algo: el tiempo del otro importa.
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