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Despejando dudas sobre los cursos preparto con la Licenciada en Obstetricia (partera) Adelina Gómez

Despejando dudas sobre los cursos preparto con la Licenciada en Obstetricia (partera) Adelina Gómez

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Muchas embarazadas se informan —y se desinforman— en redes sociales, atraviesan el embarazo con miedos, dudas y una avalancha de opiniones ajenas, sin saber que existen espacios pensados para acompañarlas de manera personalizada en ese tramo final antes del nacimiento. Despertar Entrerriano charló con la profesional Adelina Gómez, Licenciada en Obstetricia, con 23 años de trayectoria en el ámbito público y privado, trabajo sostenido en el área rural y una práctica privada enfocada en cursos personalizados y en el acompañamiento del trabajo de parto o cesárea. Formada en la Universidad Nacional de Entre Ríos en convenio con la Universidad de la República del Uruguay, Adelina nos despeja las principales dudas sobre estos cursos.

¿Qué son exactamente los cursos preparto y por qué hoy son tan recomendados por los equipos de salud?

En el transcurso de los años, inclusive desde mi inicio profesional hasta este momento, el curso sigue sosteniéndose y adaptándose al momento social que estemos transitando. Se conoce popularmente como curso de preparación para el parto, pero en realidad no es exclusivamente una preparación para el parto vaginal ni para ese día puntual, sino que es un acompañamiento de las últimas semanas del embarazo a la mujer, ya sea que esté transitando su primera gestación o no.

Es un acompañamiento que no es exclusivamente médico, ni exclusivamente emocional, ni centrado en un solo aspecto, sino que intenta incluir todo lo que la embarazada está viviendo a partir de la semana 28. En mi propuesta, que no es igual a todas, trabajo de manera individual. No lo hago grupal, porque intento que cada mujer reciba lo que viene a buscar. Algunas necesitan información escrita y concreta, otras más contención emocional, otras sentirse preparadas físicamente para el nacimiento.

¿Qué contenidos se trabajan dentro de estos cursos?

El curso siempre tiene que apuntar al antes, durante y después. No quedarse sólo en el nacimiento. Yo empiezo preparando para lo que va a venir después del parto, porque eso permite aprovechar mejor el tiempo que queda del embarazo. Se trabaja la lactancia si la mujer desea amamantar, porque no todas quieren hacerlo y el curso tiene que ser un espacio donde eso sea respetado. Si decide amamantar, hablamos de preparación de pezones, organización para cuando vuelva al trabajo, extracción de leche, bancos de leche y armado de rutinas posibles.

También hablamos de señales de alarma, de qué síntomas no hay que subestimar, de los preparativos para la internación, qué llevar para mamá, para el bebé y para el acompañante. Hablamos de parto vaginal, inducción farmacológica o clínica, cesárea, y se visita el sanatorio donde la mujer va a parir para que conozca el espacio físico y no se enfrente a todo eso en un momento de ansiedad. Después trabajamos el puerperio, que es una etapa muy vulnerable, con miedos, con exigencias sociales, con cansancio físico y emocional. La idea es no enfocarnos sólo en el nacimiento sino en todo el proceso, desde el antes hasta el después.

En un contexto donde hay muchísima información circulando, ¿cómo ayudan estos cursos a reducir miedos y ansiedad?

Creo que hoy vivimos un momento de sobreinformación. Accedemos a todo muy rápido, pero el embarazo es un proceso muy particular y no todas las mujeres lo transitan igual. La información general muchas veces genera más ansiedad que tranquilidad. Lo importante es encontrar un espacio donde la información sea segura, confiable y adaptada a mi embarazo. No es lo mismo un embarazo gemelar que uno simple, no es lo mismo una mujer con antecedentes médicos que otra que no los tiene. Adecuar la información a cada realidad es la clave.

También es importante adaptarnos a los modelos de familia actuales. Hay mujeres con pareja masculina, con pareja femenina, mujeres que transitan solas el embarazo, vínculos distintos. El curso tiene que ser un espacio sin juicios, donde cada una se sienta cómoda y acompañada.

¿Cómo se trabaja la preparación para parto vaginal y cesárea dentro del curso?

Muchas mujeres hoy eligen la cesárea y me parece totalmente respetable. Yo soy partera, ese es mi perfil profesional, y siempre voy a intentar que se priorice lo fisiológico cuando se puede, pero también respeto profundamente la decisión de cada mujer. Lo que sí explico es que el cuerpo se prepara igual para el nacimiento, aun cuando esté programada una cesárea. Hay cambios hormonales, físicos y emocionales que suceden. Por eso el curso no puede omitir información sobre el trabajo de parto, aunque luego se termine en una cesárea.

También sucede lo inverso: mujeres muy enfocadas en el parto vaginal que quizás luego necesitan una cesárea por indicación médica. Entonces siempre digo que esto es un trabajo en equipo entre mamá y bebé, y que hay que estar preparada para distintos escenarios.

¿Qué rol cumple el acompañante durante todo este proceso?

Transitar el embarazo acompañada por la persona que una elija es lo mejor que nos puede pasar. Somos seres sociales y compartir estos procesos los vuelve más llevaderos. El acompañante cumple un rol fundamental: sostener, ayudar, ocuparse de cuestiones prácticas, acompañar emocionalmente. Puede ser quien haga masajes durante el trabajo de parto, ponga la música elegida, cree un clima tranquilo. Yo digo que tiene que ser como un bastón, un sostén para atravesar las últimas semanas, el nacimiento y los primeros días posteriores, que son muy vulnerables.

Mencionabas que la mujer puede elegir cómo quiere vivir su parto…

Sí, existe la ley de parto respetado y, más allá de la ley, es una forma de trabajar desde siempre. La mujer puede elegir el contexto, la música, los aromas, quién la acompaña. Asociar un momento tan importante a una música o a un olor es algo muy fuerte emocionalmente. A mí me pasa que, después de tantos años, me reconocen por la voz en una maternidad y me dicen “Adelina, estás acá”. Son momentos que quedan grabados en los sentidos.

¿Cuánto influye llegar informada al parto y al postparto?

Influye muchísimo. Hoy los equipos trabajan en conjunto: médicos y licenciadas en obstetricia. Se nota cuando una mujer hizo un curso y llega tranquila, con herramientas para tomar decisiones. Siempre aclaro algo: las mujeres estamos fisiológicamente preparadas para parir. No hacer el curso no impide que una mujer tenga a su bebé. No es una obligación, pero sí es una posibilidad muy valiosa. Lo ideal sería que todas pudieran elegir con qué equipo transitar su embarazo, con qué institución, con qué partera, con qué pediatra. Tener esa libertad es fundamental.

Adelina Gómez

MP 302

Consultorio Sarmiento 1144

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