A 209 años del Cruce de los Andes
El 17 de enero de 1817 marcó el inicio de una de las hazañas más sobresalientes en la historia militar y política de América Latina: el Cruce de los Andes, liderado por el General José de San Martín.
Esta operación no solo simbolizó la voluntad inquebrantable de alcanzar la libertad, sino que también resultó crucial para la independencia de Argentina, Chile y Perú. Con una estrategia brillante y un espíritu de sacrificio excepcional, San Martín y su Ejército de los Andes sentaron las bases para el fin del dominio colonial en gran parte del continente, inscribiéndose en la historia mundial como un ejemplo de liderazgo y determinación.
“Lo que no me deja dormir es, no la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino el atravesar estos inmensos montes” – Carta de José de San Martín a Tomás Guido, 14 de junio de 1816”
El Cruce de los Andes fue una tarea titánica. San Martín movilizó cerca de 4.000 soldados de combate, 1.400 hombres destinados a otras tareas como transporte, abastecimiento y sanidad; 10.000 mulas y 1.600 caballos, además de una logística detallada que incluyó alimentos, armas y municiones.
La operación se organizó en seis columnas, que avanzaron por distintos pasos cordilleranos para dispersar al enemigo. Las columnas principales cruzaron por el paso de Los Patos y el de Uspallata, lideradas por figuras clave como Bernardo O’Higgins, Juan Gregorio de Las Heras y el propio San Martín.
El 9 y 10 de febrero, el ejército se reunió en Curimón, en el valle del Aconcagua, y comenzó su avance hacia el valle central chileno. La estrategia de San Martín logró sorprender al enemigo y permitió la victoria en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero, abriendo el camino para la liberación de Santiago de Chile.
El éxito del Cruce de los Andes no sólo radicó en la precisión táctica, sino también en la moral de sus soldados, quienes, a pesar de las adversidades, mantuvieron la determinación de luchar por una causa justa y compartida.



















