Una charla con la directora sobre cómo se gestionan los espacios en el cementerio
El Cementerio “Nuevo” Municipal de Concordia funciona todos los días del año y su dinámica está lejos de ser rutinaria. Así lo explicó su directora, Claudia Otaegui a Despertar Entrerriano, quien detalló que la organización diaria depende, en gran medida, de los servicios que se registren cada jornada. “Nosotros arrancamos a trabajar a las 7 de la mañana. A primera hora el personal administrativo se comunica con las cocherías y ahí nos informan los servicios del día”, explicó.
La coordinación es clave, especialmente en jornadas de alta demanda. “Hay días en los que podemos tener seis u ocho servicios en la misma mañana y otros en los que no tenemos ninguno. Si coinciden horarios, coordinamos entradas distintas o pedimos que alguna cochería adelante o retrase el ingreso para que los servicios no se crucen”, señaló. Más allá de los sepelios, el personal siempre tiene tareas programadas. “Tenemos trabajos en carpeta permanentemente, pero todo depende del momento y de la prioridad del día”, agregó.

Claudia Otaegui, directora del Cementerio “Nuevo” Municipal de Concordia
Capacidad limitada y un sistema que se renueva
Uno de los principales desafíos del Cementerio Nuevo es el espacio. El predio funciona desde 1897 y nunca pudo ampliarse. “Cuando se hizo este cementerio no se previó que la ciudad iba a crecer tanto. Hoy quedó prácticamente en el centro y estamos muy limitados”, explicó Otaegui.
Por ese motivo, el sistema de sepulturas en tierra es temporal. “Los cuerpos ingresan por cinco años. Pasado ese tiempo se exhuman y se reducen. Luego los restos pueden ir a un columbario, a un panteón familiar o a un nicho, si la familia cuenta con uno”, detalló. Sin embargo, el proceso no siempre es inmediato. “Hay casos en los que el cuerpo no está en condiciones de ser reducido y hay que esperar algunos años más. Suele pasar con personas obesas, fallecimientos traumáticos o cuerpos que estuvieron en bolsas estancas, como ocurrió durante la pandemia”, explicó.

Con los nichos ocurre una situación similar. Como no se construyen nuevos espacios, el cementerio debe reutilizar aquellos que presentan deudas acumuladas. En ese sentido, aclaró que actualmente se están desocupando nichos que registran entre cuatro y seis años de deuda. “Notificamos de forma permanente a las familias y tratamos de agotar todas las instancias previas. Hay nichos, panteones y columbarios que arrastran deudas de diez o incluso doce años, donde nadie se acerca ni siquiera a consultar, pero hoy el criterio de desocupación está puesto en casos de alrededor de cinco años de deuda”, explicó. En todos los casos, remarcó que se intenta llegar a un acuerdo antes de avanzar. “Ofrecemos planes de seis, diez o doce cuotas. Lo importante es que la familia tenga la intención de regularizar”.
Horarios, redes sociales y prevención sanitaria
Actualmente, el cementerio funciona con horario de verano: abre de 7 a 19 horas, sin cerrar al mediodía. El sector administrativo atiende de 7 a 13, con excepción de los días 10 y 25 de cada mes. “Esos días trabajamos de corrido hasta las 17 porque hay gente que trabaja a la mañana y no puede venir. Esta modalidad nos dio muy buenos resultados”, afirmó Otaegui.

El cementerio permanece abierto incluso en fechas especiales. “No cerramos ni en Navidad ni en Año Nuevo”, remarcó. En esta época del año, uno de los principales focos está puesto en la prevención del dengue. “Pedimos encarecidamente que no coloquen agua en los floreros. En todo el predio hay tachos con arena para humedecerla y colocar las flores. Esto es una responsabilidad compartida”, explicó. “Si dejamos agua estancada, después vienen los controles ambientales y, peor aún, el riesgo lo corremos todos”.
Las redes sociales cumplen un rol clave en la comunicación con la comunidad. “Tenemos Facebook e Instagram como Cementerio Municipal y las usamos de forma informativa”, indicó. Allí se publican citaciones para exhumaciones programadas. “Citamos a las familias con tiempo. Si no se acercan, llegado el momento se procede por oficio. Los restos quedan debidamente identificados durante un plazo de 30 días en depósito, justamente por si algún familiar se presenta en ese período. Pasado ese tiempo, los restos son trasladados al osario general, donde ya no es posible una identificación individual, ya que se depositan junto a otros”, explicó.

Mantenimiento, patrimonio y costos
El mantenimiento del predio se organiza por sectores. “Tenemos personal asignado a nichos, a tierra y a limpieza. Se encargan de cortar el pasto, levantar coronas, limpiar tachos y mantener los espacios comunes”, explicó. En cambio, los panteones familiares quedan bajo responsabilidad de cada familia. “Ellos deben mantenerlos limpios, pintados y en condiciones”.
Dentro del cementerio también hay panteones declarados patrimonio municipal. “Tenemos panteones históricos, como los de Benito Legerén, Damian P. Garat, Federico Zorraquín o O’Connor, que fue intendente y quien inauguró este cementerio”, detalló. Estos espacios no pagan canon anual y son mantenidos por el municipio. “Para 2026 tenemos previsto avanzar con trabajos de pintura y puesta en valor”, adelantó.

En cuanto a los costos, Otaegui explicó que nichos, sepulturas y columbarios se abonan una vez al año. “Generalmente coinciden con el aniversario del fallecimiento. Hay 30 días de gracia antes de que corran intereses” aunque aclaró que “a partir de 2026 los valores se actualizarán según la tributaria”.
El cementerio cuenta con un fuerte esquema de seguridad. “Tenemos tres policías asignados diariamente y 35 cámaras que monitorean todo el predio”, explicó la directora. Además, existen normas básicas de convivencia. “No permitimos el ingreso de personas descalzas, con torso descubierto, con bebidas alcohólicas o en estado de ebriedad. No es un lugar para gritar ni faltar el respeto”, remarcó.

En octubre se reabrió la capilla del cementerio, que fue puesta en valor tras años de deterioro. “Está abierta mientras el cementerio está abierto, para que las familias puedan tener su momento de intimidad”, destacó. En cuanto a los accesos, el predio cuenta con cuatro ingresos formales: por calle Villaguay, por Balcarce, por calle Las Heras y por la entrada principal ubicada en la intersección de Feliciano y Las Heras. Además, existe un ingreso adicional vinculado a la sala velatoria, que solo se habilita cuando hay un servicio en funcionamiento. “No se considera un acceso habitual, ya que la sala permanece cerrada y no se puede ingresar al cementerio por ese sector si no hay un servicio”, aclaró.
“El cementerio está vivo en términos de gestión. Es un espacio que requiere organización, respeto y trabajo constante”, resumió Otaegui. Y concluyó: “Entendemos que es un lugar sagrado, y la mayoría de la gente lo cuida. Nuestro objetivo es que funcione bien y esté en condiciones para todos”.
En ese sentido, adelantó que ya se están organizando de cara al próximo año y destacó el acompañamiento recibido. “Nada de esto sería posible sin el respaldo del Secretario de Servicios Públicos Alejandro López, el subsecretario Óscar Ramirez y del intendente Francisco Azcué de la ciudad, que nos brindan un apoyo permanente para poder llevar adelante las mejoras necesarias y seguir ordenando el cementerio”, señaló.
Fuente: Despertar Entrerriano






