Despejando dudas sobre cómo funcionan los seguros de vida, con Alejandro Ulle – productor de seguros
El seguro de vida es una herramienta de previsión que apunta a brindar respaldo económico en momentos críticos. Pero, cuándo se cobra un seguro de vida, quién puede contratarlo y desde qué edad conviene hacerlo. Para despejar dudas y entender cómo funciona realmente, Despertar Entrerriano dialogó con el productor de seguros Alejandro Ulle, quien explicó de manera clara los alcances, condiciones e inquietudes que rodean a este tipo de cobertura.
Empecemos por explicar qué es un seguro de vida y en qué situaciones se activa el cobro
El seguro de vida, en términos simples, cubre el fallecimiento de una persona. Es decir, la indemnización se activa cuando ocurre la muerte del asegurado. Existen algunos adicionales, como coberturas por incapacidad a raíz de un accidente, pero el eje central del seguro de vida es ese: proteger económicamente a quienes quedan. La idea es decir “si el día de mañana me pasa algo, quiero que las personas que dependen de mí o que yo elija tengan un respaldo para atravesar ese primer momento”. El cobro se activa con el fallecimiento y se paga a los beneficiarios designados o, en su defecto, a los herederos legales.
¿Hasta qué edad se puede contratar un seguro de vida?
Normalmente se puede contratar desde los 14 años hasta los 65. A partir de esa edad, en algunos casos se pueden hacer extensiones, que pueden llegar hasta los 70 años, dependiendo de la compañía y de las cláusulas aprobadas por la Superintendencia de Seguros de la Nación. En esas extensiones suele haber cambios en el costo o en los montos asegurados.

¿Cualquier persona puede contratar un seguro de vida?
Sí, cualquier persona humana puede contratar un seguro de vida, siempre que esté dentro de las edades permitidas. También existe la posibilidad de seguros de vida familiares, donde los padres aseguran a los hijos, por ejemplo. Pero no es algo exclusivo de una situación familiar específica.
¿Es necesario tener hijos o personas a cargo para que convenga contratarlo?
No, no es necesario. El seguro de vida no es solo para quienes tienen hijos. Uno puede designar como beneficiario a quien quiera: hijos, pareja, hermanos, sobrinos, un amigo o incluso una institución. Es una decisión totalmente personal. Obviamente, en el caso de personas con hijos menores y no emancipados, tiene mucho sentido contratarlo para garantizarles un respaldo económico si pasa algo. Pero no es una condición obligatoria.
¿Qué pasa si el beneficiario es menor de edad?
En esos casos, el dinero queda bajo administración judicial hasta que el menor alcance la mayoría de edad, salvo que exista un tutor legal designado. Es un proceso en el que interviene la Justicia para proteger ese capital hasta que corresponda entregarlo.
¿Existen distintos tipos de seguros de vida?
Hay muchos tipos de seguros de vida. Nosotros trabajamos principalmente los llamados seguros de vida temporarios, que cubren el fallecimiento por cualquier causa. Después existen otras ramas más específicas, como seguros de vida con ahorro o seguros de retiro, que funcionan como una especie de capitalización a largo plazo. En esos casos, la persona va aportando dinero y, si llega a determinada edad, puede retirarlo de forma planificada, como un complemento jubilatorio.
Siendo joven, ¿conviene contratar un seguro de vida?
Sí, sin dudas. El seguro de vida conviene tomarlo cuando uno es joven, porque es mucho más barato. El costo se va incrementando con la edad, ya que el riesgo estadístico de fallecimiento aumenta. Muchas veces pasa que una persona a los 50 o 60 años recién piensa en un seguro de vida y ahí el costo es mucho más alto, incluso a veces deja de ser conveniente. Lo ideal es pensarlo entre los 20 y los 30 años.
¿De qué depende el monto que se cobra, lo fija la aseguradora, la persona o depende del ingreso?
El monto lo define la persona que contrata el seguro. No depende del ingreso. Se establece un capital asegurado y, a partir de ahí, la compañía calcula el costo según estadísticas de riesgo, edad y monto. No es proporcional como otros seguros patrimoniales; en vida influye mucho la edad del asegurado.
¿Se puede hablar de cifras concretas de cuánto se cobra o cuánto cuesta?
No es tan simple dar un número, porque varía muchísimo según la edad y el monto asegurado. No es lo mismo asegurar a una persona de 25 años que a una de 50, ni asegurar 10 millones que 100 millones. Cada caso se calcula de manera individual.
¿Qué pasa si la persona deja de pagar el seguro?
El seguro es un contrato de buena fe. Si se deja de pagar, se pierde el derecho al reclamo. De todas formas, cada compañía tiene sus condiciones: algunas permiten ciertos meses de atraso, otras ofrecen planes de pago para regularizar la póliza. Eso depende mucho de la aseguradora y del tipo de contrato.
¿Cómo es el trámite cuando ocurre el fallecimiento?
El trámite es relativamente simple. Se presenta el certificado de defunción y se acredita quién es el beneficiario. Si hay beneficiarios designados, sólo deben demostrar su identidad. Si no los hay, se debe esperar a que la Justicia determine quiénes son los herederos legales. Una vez cumplidos esos pasos, la compañía indemniza. He tenido casos de fallecimientos accidentales o violentos en los que, al estar cubierta la muerte accidental, se pagó incluso el doble del capital asegurado.
Alejandro Ulle
Productor de Seguros
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