Despertar Entrerriano

Diario de Concordia

Nueva opción para futuros padres: La gestación solidaria o subrogación de vientre

En la última semana fue aprobado un caso de subrogación de vientre en la provincia, el cual sienta precedente para Entre Ríos, y para todas las personas que por una imposibilidad biológica, no puedan llevar a cabo un embarazo.

La gestación subrogada es la práctica por la cual, tras previo acuerdo con otra persona o pareja, una mujer queda embarazada con un óvulo ajeno al suyo y da a luz a un bebé para esa otra persona o pareja, las cuales se convertirán en padres del bebé.

Al respecto, el abogado que intervino en el caso, Marcelo Boeykens, señaló que «se trata de un caso novedoso que aún no está legislado en el país, pero tampoco está prohibido y por lo tanto está permitido. En este marco, una pareja hizo sus consultas en el instituto HAVVA SAS de Paraná, a cargo de la doctora Mercedes Cabrera, para comenzar con este proceso de maternidad y paternidad».

El juez de Familia de Gualeguaychú, Héctor Vasallo, autorizó a la pareja a acceder a una gestación por subrogación de vientre y mediante inseminación artificial, será una amiga de la familia quien lleve en la panza a la criatura.

Este caso, abre un camino en la jurisprudencia entrerriana para aquellos que se animen a ser padres de esta manera, ya que en nuestro país uno puede ser padre o madre por naturaleza o por adopción y ahora hay una tercera opción: La gestación solidaria o subrogación de vientre.

Esta no es la única historia que termina con final feliz gracias a la gestación solidaria, si bien es un caso emblemático para Entre Ríos, no son los únicos de nuestra provincia que pudieron experimentar ser padres de esta manera, también tenemos el caso de Braulio Posternak que junto con su esposo, Federico De Michelis, pudieron ser padres de Noah.

Desde nuestro medio Despertar Entrerriano, pudimos comunicarnos con Braulio, oriundo de Ubajay, que actualmente junto con su familia viven en Buenos Aires, para conocer más de su historia.

La pareja buscó la opción de la subrogación de vientre fuera de Argentina, pero luego una amiga se ofreció voluntariamente para llevar a su hijo. «Nosotros nos casamos en el 2020, si bien era un proyecto que ya teníamos de antes, cuando llegó el momento de tomar la decisión de hacer la subrogación de vientre, una amiga mía decidió ser la subrogante de vientre de nuestro hijo. Lo hicimos acá en Buenos Aires en una clínica que se llama Halitus, que es una clínica de fertilidad muy conocida. Nosotros sabíamos que en Argentina existe un vacío legal sobre el tema, pero lo que no se puede hacer en Argentina es que la subrogante de vientre sea remunerada, o sea que reciba un dinero a cambio. Ella tiene que hacerlo por su voluntad».

Hoy en día su hijo, Noah, tiene seis meses y están felices, pero el proceso les llevó poco más de un año y medio. «Nosotros tuvimos una gran ventaja y bendición que fue que llegamos a la clínica de fertilidad con la subrogante, que es lo más difícil de tener, o sea nosotros ya llegamos con un montón avanzado, pero igual no cualquier persona es subrogante, en la clínica te hacen un millón de estudios psicológicos, médicos y todo para ver si estás preparada para que te hagan una in vitro en tu cuerpo. Pero todo lleva mucho tiempo, hasta conseguir un óvulo. Fue un proceso ansioso, largo y estábamos ahí todo el tiempo expectantes de que lleguen los óvulos, que esté la chica, que los óvulos sean buenos, cuando teníamos que donar material nosotros, que se formen embriones, toda una parte muy de ansiedad», nos contó Braulio.

Y agregó «la gente no sabe, y creo que va en la ignorancia del tema, piensan que, en este caso mi amiga, es la mamá del bebé, pero muy poca gente es la que está instruida en el tema, y sabe que se hace con ovodonación; mi amiga solamente fue la panza de mi bebé. El óvulo nos lo consiguió la clínica de fertilidad, nos preguntaron qué preferíamos y nosotros dijimos que busquen un óvulo parecido a nosotros dos, que somos argentinos promedio. El proceso fue en medio de la pandemia, y todo demoraba mucho más tiempo».

Con la llegada de Noah, «estamos chochos» puntualizó «la verdad que es una cosa espectacular. Todos los días se aprende algo nuevo y son un millón de desafíos nuevos. Y yo todos los días reconozco el esfuerzo de las mujeres cuando las mujeres son madres. No sé si está tan reconocido, porque nosotros tuvimos un bebé que toma mamadera y nos fuimos a casa sin ningún problema y el primer mes fue un mes de caos; o sea el primer mes es un caos en los bebés, y en los grandes, porque los grandes tenemos vida, trabajos, más acá en Buenos Aires que el trabajo es muchísimo más intenso que cuando vivía en Entre Ríos, digamos que allá dormís la siesta en un momento, acá trabajas todo el día y ya te da la noche sin dormir porque el bebé todavía no se acostumbra a dormir. La verdad que el primer mes fue un caos, pero ahora ya es un santo; pero pienso, una mujer que tiene que dar la teta, estar todo el tiempo con el bebé, dolorida por el parto, ya sea natural o cesárea. No sé, me parece un montonazo, pero nosotros estamos felices con el bebé, felices, felices, felices. Y nos llevamos bárbaros, nos complementamos, nos ayudamos el uno al otro y Noah está siendo muy feliz la verdad».

Sobre la opción de ser padres a través de la subrogación de vientre, Braulio considera que cada persona debe formar su familia como desee y esta opción «está genial» y como papás de Noah, apoyan que se hable del tema para generar más conocimiento y acceso a esta opción. «Si bien nosotros fuimos muy juzgados, pero yo lo que siento desde mi punto de vista es que cada uno tiene que formar la familia como quiere, de donde quiere y de la forma que quiere. Si quiere adoptar, que adopte, que es una cosa que no es tan fácil tampoco. Todo el mundo me decía ¿por qué no adoptan? Y ninguna persona vio lo que es adoptar y nosotros la verdad ni intentamos, porque no era nuestro deseo, y la gente como que no respeta los deseos de los demás, pero no era nuestra idea, no queríamos eso, no por una parte egoísta o porque no nos guste, no fue nuestro deseo de familia y punto».

Cuando el caso de Braulio y su familia salió a la luz, un montón de parejas se comunicaron con ellos ya que no sabían que esta opción de la gestación solidaria existía, «nosotros estamos recontra abiertos a recibir millones de preguntas si alguien necesita, y ayudarlos y acompañarlos. Lo que yo pienso es que podría ser un poco más accesible en cuanto a dinero porque sale plata, si bien, es más accesible que en otros países, no es una cifra accesible para todo el mundo. Entonces me parece que eso podría cambiar un poco. Pero yo digo que la gente que tiene el deseo y lo puede hacer, tiene que llegar a hacerlo», concluyó.

Estas historias resuenan con un mensaje fundamental sobre la importancia de proporcionar opciones a aquellas personas que enfrentan limitaciones biológicas para llevar a cabo un embarazo. La gestación subrogada, una práctica que aún no está legislada en el país pero tampoco prohibida, emerge como una alternativa válida y emocionante para quienes sueñan con ser padres.

La experiencia de aquellos que han optado por la gestación subrogada revela tanto los desafíos como las recompensas de esta decisión, como es el caso de Braulio y su esposo, Federico De Michelis, su historia subraya el hecho de que, aunque poco conocido, la gestación subrogada puede ser una bendición para quienes tienen el deseo y los medios para hacerlo realidad.

Para quienes quieran conocer más de cerca la historia de Noah y sus papás, pueden hacerlo a través del Instagram del pequeño: @@papas_denoah

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