Para curar un arroyo enfermo, vecinos impulsan la creación del primer Comité de Cuenca de Entre Ríos
Mirada integral
La asamblea escuchó de entrada un informe científico de Lajmanovich sobre el estado de arroyos y lagunas de la zona, en el que sobresale la presencia inquietante de metales y sustancias peligrosas en los barros de Las Tunas. El investigador del Conicet y del Laboratorio de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral mostró las consecuencias del ambiente contaminado sobre renacuajos nacidos con malformaciones; y reconoció que ignora cuánto tiempo demanda limpiar un arroyo contaminado. “Lo principal es dejar de contaminar”, sintetizó, y aconsejó a los presentes que en ningún caso acepten el entubamiento de ningún tramo de los arroyos.
Sustentabilidad en la letra
Aunque resulte increíble, en un territorio como el nuestro que cuenta con más de 7.700 ríos y arroyos su Constitución no contiene las palabras “río” ni “arroyo” en ningún artículo, excepto para nombrar a la provincia de Entre Ríos. Sin embargo, abundan los párrafos que en forma reiterada garantizan la preservación del agua y los montes y la biodiversidad toda, la sustentabilidad de las actividades, la minimización de los riesgos ambientales, y dan garantías de participación comunitaria en los asuntos ecológicos.
Qué dicen las leyes
La Ley provincial de Comités de Cuenca número 9757 promulgada en enero de 2007 tiene por objeto “la creación, regulación, conformación, y funcionamiento de los Comité de Cuencas y los Consorcios del Agua de la Provincia de Entre Ríos, con la finalidad de generar condiciones, proyectos, asegurando así, la integración regional, provincial, y la explotación racional de las obras hidráulicas y el aprovechamiento sustentable del agua del dominio público”.
Qué dice la Constitución
Ambas normas son anteriores a la jura en 2008 de la Constitución de Entre Ríos que incorporó artículos centrales en materia ecológica. “Todos los habitantes gozan del derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano, donde las actividades sean compatibles con el desarrollo sustentable, para mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades presentes, sin comprometer la de las generaciones futuras. Tienen el deber de preservarlo y mejorarlo, como patrimonio común. El Estado fija la política ambiental y garantiza la aplicación de los principios de sustentabilidad, precaución, equidad intergeneracional, prevención, utilización racional, progresividad y responsabilidad. El poder de policía en la materia será de competencia concurrente entre la Provincia, municipios y comunas. Asegura la preservación, recuperación, mejoramiento de los ecosistemas y sus corredores biológicos y la conservación de la diversidad biológica… Promueve el consumo responsable, el uso de tecnologías y elementos no contaminantes, las prácticas disponibles más avanzadas y seguras, una gestión integral de los residuos y su eventual reutilización y reciclaje… Establece medidas preventivas y precautorias del daño ambiental”.
La noche en el arroyo
Juan L. Ortiz. El álamo y el viento (1947)
Infinito, Noviembre, tiembla, tiembla en el agua.
Escucháis la voz de la noche?
De qué es la voz de la noche?
Es de agua o es de flor?
Es de flor y de agua a la vez.
Hagamos un silencio como el de las orillas oscuras
para escuchar esta voz innumerable y tenue.
Seamos vagas orillas de silencio inclinado
o los oídos de la misma noche
abiertos a qué hálito de flor y de agua juntos?






